Voy a quitarme los zapatos

I see only what I wanna see
I’ll be only what I wanna be
yeah-ah
My blanket covers me, yeah

Imogen Heap

Justo me acabo de bañar y recuerdo que dejé mi libreta en la cajuela del auto. Pienso que no saldré al estacionamiento con mis pantuflas nuevas, y entonces recuerdo mi vieja intención de adoptar la costumbre japonesa de quitarse los zapatos al entrar a casa. Creo que finalmente lo voy a intentar.

Desde niño me han llamado la atención las costumbres japonesas. El mundo japonés es tan ordenado que hasta para pelearse hay un método y un código, cuidadosamente estudiado. Los rituales le dan orden a su mundo. Para eso nos sirven a todos: nos recuerdan a qué cultura pertenecemos pero también nos llegan a decir en parte, como la pieza clave de un rompecabezas, quiénes somos.

Los occidentales vivimos en un mundo de rituales vacíos, ya sea por viejos e incomprensibles, ya sea porque han sido traicionados por todos y recargados de significados contradictorios. Somos tan superficiales que algunos de nuestros rituales van y vienen con la moda.

Pero los rituales son una parte muy importante de comunicación de nuestro mundo interno con el externo. Si participamos pasivamente de esta comunicación, los rituales nos dicen quiénes somos, cómo debemos comportarnos bajo tales o cuales circunstancias. Si decidimos tomar el lado activo de la relación, nosotros podemos decirle al mundo, pero aún más importante, decirnos a nosotros mismos, quiénes somos. Quiénes hemos escogido conscientemente ser.

Hace algunos años tomé una decisión importante. Me encontraba, por qué no decirlo, decepcionado de la vida. Tenía muy pocos amigos verdaderos y estaban muy lejos de mí. Me costaba mucho esfuerzo adaptarme a un ambiente de trabajo árido y hostil. Mi creatividad picaba fondo y mi estrés estallaba. Y yo tratando de convencerme a mí mismo de que nada pasaba.

Whatever.

Para no hacerles el cuento largo, me di cuenta de que hay una dimensión muy grande de la vida a la que nunca le ponemos atención, En esa “dimensión” hay un montón de respuestas para un montón de preguntas acerca de la vida. Así como afuera de nosotros ocurren cosas: visuales, auditivas, ideas que vienen y van, recuerdos inmediatos, recuerdos más lejanos… También adentro de nosotros, más adentro, están pasando cosas, reacciones, configuraciones, díalogos. Piensen en un mar, en cómo las capas superiores, las olas, el movimiento, están conectadas con las capas inferiores más lentas, más delicadas o invisibles, pero no por ello fijas.

Eso es lo que yo llamo la “dimensión espiritual”. Es muy fácil de acceder a través del silencio. Trata de escucharte a ti mismo. Cuando te bañas, cuando comes, cuando simplemente observas. Captura los recuerdos que evocas, los juicios que haces, lo que piensas sobre los demás, lo que los demás piensan de ti. Lo primero que debes hacer es apagar la tele.

Una vez que la descubrí, decidí que era muy importante estar en contacto continuo con ella.

Así que no me quiero quitar los zapatos porque me guste el karate, las espadas o las colegialas japonesas (aunque, ¿a quién no le gustan las colegialas japonesas?). Tampoco porque me crea muy Zen. No soy ningún monje.

Quiero quitarme los zapatos como un gesto de compromiso hacía cierta manera de ver la vida. Poniendo atención a lo que pasa en mí mundo, A lo que puedo arreglar en mi mundo para traerle felicidad y paz. Ese mundo tiene esos rituales, pero yo tengo el poder de crear los míos desde el vacío de mi mente, donde yo pongo el orden a través de mi propia poesía.

Un comentario en “Voy a quitarme los zapatos

  1. Alex, te felicito por tu reflexxión, que a la vez me recuerda cómo he ido descifrando algunos códigos en los rituales de nuestra gente de Huajuapan, Oax., como esa discreción o diplomacia con la que tratan, aún entre familia, todos los asuntos. Tienen una actitud pasmosa de silencio, de atención hacia el otro hasta puntos que para los “occidentales” pueden ser absurdos o pesados de cargar. Y es curioso porque tenemos la imagen del pueblo de Oaxaca como gente brava, alborotadora y demás, cuando están lejos de ser así. Lo que ocurre es que tienen más conciencia, según creo.
    Pero volviendo a los rituales, creo que también es importante, además de encontrar los propios,identificar los ajenos, que ciertamente es difícil, pero todos hemos visto que cuando no los entendemos, caemos en un estado de confusión que, en ocasiones, nos llevan al conflicto…
    Un abrazo.

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