De piratas a piratas

Imagínense este escenario: yo entro a la casa de ustedes y veo una televisión que me encanta. Se la acaban de comprar y está padrísima: pantalla plana, alta definición, toda la cosa. En lo que ustedes se descuidan, salgo corriendo con ella en mis brazos. Pues me acusan de robo, ¿no es así? Lo normal, desde tiempos ancestrales.

Pero ahora imagínen que en vez de salir corriendo con la tele, saco de mi bolsillo un dispositivo mágico, capaz de guardar la definición exacta de lo que este televisor es. De modo que cuando llego de regreso a la casa da ustedes, puedo recrearlo y disfrutar de la misma manera del objeto de mis deseos. Ustedes ni se darían cuenta. Yo habría sacado una copia idéntica y no habría privado a nadie de nada. Simplemente habría sacado una copia. Es más: supongan que ustedes mismos me dicen: “Quiero que vengas a mi casa. Compré una televisión padrísima y quiero que la veas. No olvides tu aparatito maravillos que saca copias de todo. Si lo traes, puedes sacar una copia de mi televisión para que tú también tengas una”.

¿Y dónde está el delito entonces, si no he privado a nadie de nada?

Es entonces cuando llega el que fabrica las televisiones y dice: “eres un pirata, porque me estás privando de una posible fuente de ingresos”. Vaya, pero el que hace las televisiones ni siquiera sabe si yo en realidad tengo la plata para comprar el dichoso televisor en primer lugar. Quizá si no tuviera el aparatito maravilloso simplemente tendría que conformarme con ver la tele de mi vecino cada vez que pudiera.

Resulta que ahora en México, prácticamente cualquier autoridad instituida tiene el derecho de detener a cualquiera que esté cometiendo este nuevo delito de piratería. Y digo que es un delito nuevo, porque la piratería, como se conocía hasta antes de la revolución informática, era otra clase de delito, equiparable al robo con violencia, para el cual se necesitaba un barco grande, mucha gente y armas, inclusive cañones.

Pero el sentido de este ensayo es preguntarle a todo el mundo: ¿qué tiene que ver el robo con violencia con sacar una copia de algo, actividad en la que nadie se ve privado de nada, más allá de un hipotético ingreso? ¿Debería ser este caso de piratería equiparable al delito de robo, que es lo que las autoridades y los intereses que las manejan pretenden?

No nos hagamos tontos: en México muy poca gente tiene la oportunidad de disfrutar de muchos satisfactores de la nueva sociedad de la información. No hay suficientes empleos, e incluso quienes disponen de uno apenas ganan lo suficiente para su subsistencia. Es por esto que en cualquier ciudad grande del país han proliferado los puestecillos improvisados con películas y CDs pirata, accesibles por un precio sumamente bajo a la mayoría de la población que los consume. Somos pocos relativamente los que entramos aun MixUp a comprar discos originales. El resto se conforma con versiones rebajadas en calidad y precio simplemente porque no les queda de otra. De todos modos apenas tienen en su casa una televisión antiguita, ya no digamos un sistema surround de cinco bocinas y subwoofer

Compartir es un acto natural en el ser humano, pese a todo lo que los ideólogos de la derecha nos dicen. Creo que ha llegado el momento de reconocer que los avances científicos y tecnológicos  nos ofrecen oportunidades nunca antes vistas para la satisfacción de los seres humanos. Y no estoy hablando únicamente de música y películas.

Me refiero a que nunca antes había el ser humano dispuesto de la tecnología para, por ejemplo, alimentar a toda la población mundial. O para vestirla y darle habitación. ¿Recuerdan cómo empezaba el programa del Hombre Nuclear, aquel ícono de los años 70s?:

Lo reconstruiremos, poseemos la tecnología…

Y en efecto: poseemos la tecnología para hacer muchas cosas maravillosas. Sólo nos falta darnos cuenta de que tenemos que cambiar nuestro modo de ver el mundo. Podríamos, si quisiéramos, alimentar y darle casa y vestido a toda la población del mundo. El problema es, como siempre, ¿quién pagará por ello,? ¿De dónde vendrá el dinero? Siempre es una cuestiòn de dinero para aquéllos que nada más piensan en dinero, claro está.

Sólo miren las tendencias en todo el orbe y en todos los ámbitos: militarización, criminalización de la población, cada vez más leyes que restrigen lo que pudes hacer, decir o incluso pensar. Nos aproximamos a una distopía fascista, en el mejor espíritu de Huxley y Orwell.

¿Saben ustedes lo que es el software libre (open source software), por ejemplo? Es una filosofía detrás del desarrollo de múltiples adelantos tecnológicos como el internet o los sistemas operativos que hacen funcionar a nuestras computadoras. Sin el software libre es muy posible que no me estuvieras leyendo, o que no pudieras enviar correos y disfrutar de muchos programas a los que estás acostumbrado.

El software libre está basado en la idea de que los adelantos científicos y tecnológicos deben ser compartidos entre todos los seres humanos, sin tomar en cuenta su nacionalidad, credo espiritual o religioso o características raciales. Para el software libre, todos somos iguales. Y sin embargo el software libre está bajo ataque por parte de fuertes intereses económicos, una búsqueda rápida en Google lo revela.

Y hablando de la alimentación tenemos tela de dónde cortar igualmente. ¿No les parecería lo más natural que los seres humanos disfrutáramos de lo que la naturaleza nos provee, como granos, semillas y demás? Pues hay empresas como Monsanto que utilizan alta tecnología para obtener la “huella digital” de las semillas utilizadas en cultivos a todo lo largo del mundo oara después, según ellos, mejorarlas y venderlas, no sin antes registrarlas ante las autoridades y protegerlas bajo el “derecho de autor”. ¿Pero quién puede erigirse como autor de algo que la naturaleza nos da libre y gratuitamente? Amén de las consideraciones que deban hacerse ante la manipulación genética de las semillas. Tanto se podría decir del tema.

Habría que preguntarse quiénes son los verdaderos piratas de este mundo. Aquellos que, utilizando la violencia, despojan a otras naciones de sus recursos naturales, ya sean estos petróleo, diamantes o simplemente mano de obra. O quiénes manipulan con inteligentísimas artimañas, y una buena dosis de corrupción, los mercados financieros para despojar de sus ahorros a la población en general, disfrazándolo todo de “crisis económica”.

Me pregunto qué irán a hacer todos aquellos que suelen vender CDs en las calles del centro histórico de la Ciudad de México. ¿Se conseguirán un trabajo formal? ¿Empezarán a pagar impuestos? Lo dudo. Creo qyue se generará más corrupción. Y con esta corrupción se generará más crimen. Las bandas de asaltantes, secuestradores y narcotraficantes contarán con más recursos humanos. Y así, ¿hasta cuando? La naturaleza, de la cual no podremos escapar jamás, nos da una buena proyección. Y a buen entendedor, pocas palabras: renovarse o morir.

Tenemos que usar nuestra imaginación para visualizar un mundo en el que todos podamos convivir, resolver nuestros problemas y, sobre todo, compartir, compartir, compartir…

3 comentarios en “De piratas a piratas

  1. Totalmente de acuerdo con la óptica que analizas este tema de la piratería, es un embrollo..se castiga al pobre y san se acabó..

    Lo que la autoridad no capta (o no le conviene entender) es que los cambios paradigmáticos que las nuevas generaciones han traído con sí, demandan un enfoque o redefinición de conceptos, usos, y disposiciones a los que ya estamos sujetos..

    Es necesario afrontar a estos cambios bajo una nueva plataforma, un kilo no lo medimos en tiempo, ni las horas las medimos en gramos… con esto me refiero a que las herramientas y el uso que se hacen de ellas ya no son las aptas para lidiar con estos nuevos cambios que afectan nuestro quehacer diario.

    Muy de acuerdo con este post, y ojalá no sea el unico… #LeyManzanero SUCKS

  2. ¡Gracias por visitar mi blog y dejar tu comentario!

    Hay muchos temas que como sociedad en conjunto deberíamos estar discutiendo y, como no lo hacemos, las “autoridades” simplemente deciden a su antojo, manejadas por los intereses económicos. Es por eso que estamos como estamos, y vamos empeorando.

    Así sí espero seguir poniendo en la mesa estos temas (y otros), y agradeciendo a todos aquellos que. como tú, se toman la molestia de participar. Gracias de nuevo.

  3. Claro que estoy de acuerdo con tu enfoque, lo que tenemos que procurar es gobernantes o autoridades que estén anquilosadas y entiendan que las cosas no son como en sus tiempos y que nosotros, juan pueblo, no estamos ya dispuestos a seguir y seguir acatando lo que se les ocurra para mantener sus intereses.
    De verdad sería útil que más personas leyeran este ensayo y recapacitaran sobre lo que nos acontece.
    Un abrazo

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