Ceniza del desierto

Recuerdo haber escrito este soneto en el 98, en  Hermosillo, durante una visita de tres días…

Cabellera solar que se derrama
sobre la espalda seca de la tierra
digital la caricia tolvanera
en los ávidos montes que se inflaman

Abra su corazón de piedra en llama
la llanura voraz y cenicienta
mineral de semilla que revienta
y que enciende milagros en las ascuas

Dele tensa mirada de centella
a los hombres terribles que con fuego
han trazado el camino y el emblema

Y una altura sensual hasta el cabello
a la mujer cuyo mirar consuela
de la angustia ceniza del desierto

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