Algunas palabras acerca del amor y para la primavera que ya viene

Hace calor en este atardecer primaveral donde la luz pinta de dorado los adoquines. La pareja camina envuelta en una fresca brisa. Uno sonríe, el otro no tanto… son el amor y el dolor, siempre de la mano.

Quien bien te quiere te hará llorar, te dicen, pero no te previenen de cómo se llega de A a B. Suena a que simplemente sucede. Uno corre como el niño, con el globo en el mano. Y en la carrera por abrazarse, vueltos locos de gozo por el descubrimiento, los niños sueltan sus globos y rompen en llanto. Asustados, se aferran el uno al otro porque creen que si se sueltan, inevitable se perderán, ingrávidos, en el insondable vacío.

¿Y de qué hablamos cuando hablamos de amor? ¿Tendré paz cuando lo encuentre?

Hace poco una persona que conozco escribía: el amor propio esta sobrevalorado. Me pregunto por qué habría que moderarse en el amor. Quizá nos conformamos con una paz sumisa, de túnel del metro a las seis de la tarde, donde vas de regreso a tu cada día.

Qué tal una paz radiante, tipo mañana de domingo, en la que sólo esperas que regresen sus ojos, mira, ya vienen de soñar con sabe dios cuánta belleza, y entonces se humedecen los tuyos y das gracias y sollozas por todo ello?

He leído mucho al respecto del amor y aún no puedo dar una definición precisa. Dicen que sólo el amor engendra la maravilla. Dicen también que el amor destruye lo que inventa. ¿Será que el amor es como un dios antiguo del oriente, azul rojo y bipolar?

¿Qué onda con el amor a mi madre? ¿Y el amor que siento por esta bolita de pelos que duerme al lado mío? Ella se despierta cada día a cumplir su labor de lavarme la cara con esmero. ¿Qué onda con la música y el amor a los hijos no tenidos?

Si el único amor verdadero proviene de Dios, y Dios está muerto, y los dioses permanecen muertos porque nosotros los matamos, cómo hallar el perdón. Cómo alcanzar la paz.

Con nuestro globo perdido vagaremos por la inmensidad de la existencia durante, en promedio, unos setenta años. Sin brújula o compás, rebotaremos por aquí y por allá. A veces será un coqueto empujoncito, y qué bien, qué lindo el habernos conocido. En alguna otra ocasión habrá consecuencias cataclísmiscas. La banda sonora la pondrá INXS y en tu corazón morirá uno que otro dinosaurio.

Para qué amar, es más fácil ser egoísta. Con lo que sufrimos hoy en día, la economía, la inseguridad, la soledad. Quién va a querer jugarse su magro capital en la ruleta del amor.

Pero nos indican que no podemos escoger qué emociones sentir. Al cerrarnos al dolor, nos cerramos también a la posibilidad de disfrutar de un beso, del color de la bruma en el amanecer o el colibrí que pasa fugazmente frente a nuestros ojos, justo como la vida. Antes que el científico, lo supo el filósofo de la canción: si has de tener una rosa, tienes que mirar la espina.

Creo que debe ser hermoso tener uno su propio globo y controlarlo con una hélice. Volar como el hijo del aire por el mundo. Indagar con un mágico catalejo y, aún a riesgo de error, ofrecer múltiples teorías para explicar el origen de toda esa belleza allá abajo. Y simplemente gozar con el trayecto.

Quizá no sepa lo qué es el amor, pero sé lo que se siente ser feliz. Sé lo que se siente estar agradecido y justo ahora, que escribo estas líneas, estoy en paz. Sospecho que es un buen comienzo.